Me vestiré y me iré de paseo a la feria, que estará toda llena de gente. Mi tío vendrá corriendo y me dirá: “¡Que vas a perderte, hijo mío! ¡Déjame que te lleve en brazos!” Yo le contestaré: “Pero tío, ¿no ves tú que ya soy grande como papá? Tengo que venir solo a la feria”.Y mi tío dirá: “Pues es verdad, puede ir donde quiera, que para eso es ya un hombre”.

Cuando mi madre vuelva del baño, como yo sabré ya abrir la caja con mi llave, me encontrará dándole dinero al ama. Y me dirá: “¿Qué es lo que estás haciendo, loco?” Yo le contestaré: “Pero madre, ¿no lo sabías tú? Yo soy ya mayor, como papá, y tengo que pagarle a mi ama” Y mi madre dirá para si: “Que le de dinero a quien quiera, que para eso es ya un hombre”.
Para las vacaciones de octubre, mi padre volverá a casa, y creyéndose que todavía soy un niño, me traerá de la capital zapatitos nuevos y vestiditos de seda. Y yo le diré: “Dáselos a Dada padre, que yo soy ya grande, como tú”. Y papá considerará y dirá: “Es verdad. Tiene razón. El puede comprarse su ropa a su gusto, que para eso es ya un hombre”.

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